martes, 20 de enero de 2026

DOS DE ALEMANIA Y SU DECADENCIA MORAL

Noticias tomadas de distintas fuentes.
  
1.º RENUNCIA BÄTZING A LA REELECCIÓN COMO PRESIDENTE DE LOS OBISPONES ALEMANES.
  

El obispón de Limburgo (Alemania) Georg Bätzing presentó su renuncia a la presidencia de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), y anunció que no se postulará a la reelección el próximo Febrero, informó el Frankfurter Allgemeine Zeitung.
   
En su mensaje interno, Bätzing afirma de forma explícita que «no está disponible para un nuevo mandato» y explica que ha tomado la decisión tras «consejo y madura reflexión». Describe su presidencia como un servicio prestado en «tiempos verdaderamente exigentes, que al mismo tiempo abren nuevos espacios de acción», y dice que «han sido seis años intensos en los que los obispos, junto con muchos otros miembros del pueblo de Dios, logramos mucho y logramos un futuro sostenible para la Iglesia en nuestro país».
   
En su carta, agradeció a sus colaboradores en el Secretariado de la DBK, y pidió que para el futuro, tengan «el valor para la palabra abierta, la lucha constructiva y la disposición a acercarse mutuamente, para dar testimonio juntos de la alegría de la fe a los fieles de nuestro país y a muchos más».

La decisión de Bätzing fue calificada como «una sorpresa» por medios alemanes y de otros países, aunque en los últimos meses había dejado abierta la posibilidad de no postularse a la reelección.
  
Un mes antes, él lamentó que sus colegas Stefan Oster Boßle SDB (Paßau), Rudolf Voderholzer Schill (Ratisbona), el cardenal Ranier Maria Woelki Ehlert (Colonia) y obispón emérito de Eichstätt Gregor Franz Maria Hanke OSB fracturaran la unanimidad que los de su bando querían para implementar el “Synodale weg” que ha causado la deserción de los fieles conciliares igual que en sus pares protestantes como la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania que adoptaron las mismas ideas (celibato opcional, diaconisas, LGTB, Camino sinodal…).
 
La Conferencia Episcopal Alemana elegirá al sucesor de Bätzing en la Asamblea General del 23 al 26 de Febrero en Wurzburgo (escenario que fue del infame Sínodo de 1971), después de la última sesión del Camino Sinodal en la ciudad de Stuttgart del 29 al 31 de Enero. Camino Sinodal que empezara en Marzo de 2020, un mes después que Bätzing iniciara su mandato sobre los obispones alemanes, y que significó una amenaza de cisma REAL dentro de la apóstata Iglesia Deuterovaticana (a diferencia del fantasmón roncalliano que tanto acusaba Bergoglio).
  
Entre los posibles candidatos a sucederlo suenan Heinrich-Theodor “Heiner” Wilmer SCJ (obispón de Hildesheim), Udo Markus Bentz (arzobispón de Paderborn), y Peter Kohlgraf (obispón de Maguncia). Más de lo mismo, porque son de la misma línea ultramodernista mantenida desde los tiempos de Karl Lehmann Waldner (el último en presidir por más de dos períodos, desde 1987 hasta 2008).
   
2.º OBISPÓN DE ESSEN LAMENTA LAS CIRCUNSTANCIAS DE CRISIS EN LA IGLESIA CONCILIAR ALEMANA, SIN JUZGAR LAS CAUSAS QUE ELLOS MISMOS PROVOCARON.
  

El obispón Franz Josef Overbeck de Essen advirtió a sus feligreses que la Iglesia Conciliar Alemana ha alcanzado límites críticos.
  
En su mensaje de Año Nuevo leído el pasado fin de semana en las parroquias de la diócesis (aunque nos dirán cómo lograron retener la atención hacia 10 páginas de parrafadas), Overbeck presenta un cuadro lamentable de su propia diócesis: apenas 638.000 fieles, de los cuales solo 33.000 (poco más del 5 %) asisten al servicio novusordita dominical. Cifras que no se compadecen a las de comienzo de siglo: 988.000 fieles, 125.000 practicantes (12,7 %). La drástica disminución configura un escenario que obliga a replantear la presencia institucional de la Iglesia Conciliar en la diócesis, señaló.
   
Aun así, se niega a reconocer que la culpa es del “Camino Sinodal” y experimentos varios (“bendición” de parejas homosexuales, improvisación litúrgica, participación de protestantes en servicios ecuménicos, alineamiento con la política seglar) que él mismo y los de su clase promueven, y traslada la crisis a la escasez de recursos en toda Alemania:
«En todas partes de nuestra sociedad (en escuelas, instituciones sociales, municipios, servicios públicos esenciales) los responsables se enfrentan a la tarea de gestionar recursos cada vez más escasos y reordenar prioridades»,
por los que la Iglesia Conciliar alemana se lanzó a acometer «gigantescas transformaciones estructurales» [= cerrar templos e instalaciones] con la esperanza de que algún día las cosas volverían a estabilizarse. «Pero la transformación en nuestro mundo prosigue de forma imparable. Muy pronto tendremos que enfrentarnos a una realidad que tal vez intuíamos que llegaría, pero que durante demasiado tiempo hemos ignorado», admitió.

Pero Overbeck cree que hay que seguir cavando más hondo: «Gracias a los numerosos procesos de las últimas décadas ya estamos entrenados en afrontar las realidades y en tomar y soportar decisiones difíciles conjuntamente en nuestra diócesis. Soy muy consciente de lo cansados que están muchos de nosotros y de cuánto desearían que, por una vez, todo pudiera quedarse como está».
  
Bajo el lema «Vivir en medio cristianamente», Overbeck insiste en crear estructuras que permitan estrechar lazos en las ciudades y distritos [= más cierres]: «Lo hacemos porque somos menos y porque nuestros recursos se reducen masivamente. Pero también lo hacemos porque queremos garantizar que en las próximas décadas todavía pueda haber vida cristiana en nuestra región, y precisamente en medio de ella. No podremos asegurar que todas nuestras organizaciones, instalaciones y edificios de culto permanezcan tal como son». Lo que significa que, de facto, la Deuterovaticanidad en Alemania está para ser una minoría. Y Essen es el botón de muestra

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