lunes, 27 de septiembre de 2021

NOVENA EN HONOR DE SANTA FRANCISCA DE LAS CINCO LLAGAS

Traducción de la Novena publicada en italiano por el consejero Giuseppe Niccola Spada, publicada en Nápoles por la Imprenta del Ministerio del Interior en 1852.

ADVERTENCIA
Todas las Oraciones provienen de la Vida de Santa Francisca, recabadas del Sumario de los Procesos Apostólicos en la Causa de su Beatificación. La fiesta de la Santa es el 6 de Octubre, y la Novena comienza el 27 de Septiembre. 
   
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda, ofreciendo confesarme y apartarme de las ocasiones de ofenderos, y espero me perdonareis por los infinitos méritos de vuestra preciosa Sangre, dándome auxilios para perseverar en gracia hasta la muerte. Amén.
 
DÍA PRIMERO – 27 DE SEPTIEMBRE
HUMILDAD DE SANTA FRANCISCA
  
ORACIÓN
Oh humildísima Santa Francisca, que nunca dejaste entrar en tu alma el espíritu de la soberbia y de la vanidad, aunque fuiste enriquecida por Dios de tan sobrenaturales dones de Oración y de milagros. Despreciaste siempre las alabanzas, los honores y grandezas. Te humillaste con todos, imitando al Divino Redentor nacido en un establo y colocado sobre poco heno en un abrevaero. Te consideraste siempre la más grande pecadora del mundo, aun cuando inmaculada custodiaste la bella estola de la inocencia. De continuo reputaste todas las enfermedades, persecuciones, calumnias, maldiciones e inmensas tribulaciones que sufriste en el curso de tu vida mortal como pena debida a tus pecados. Ah, mi amable protectora, impétrame de la Divina Majestad un claro conocimiento de mi nada para vencer aquel espíritu de soberbia y de altivez que en mí tanto predomina, no tolerando una grosería y afrenta, aunque leve, y tal vez inadvertida de mi prójimo, dando enseguida en ansiedad, impaciencias, imprecaciones, e incluso en la venganza. ¡Ah! Francisca bendita, mi poderosa Abogada, hazme conocer cual yo soy: un puñado de polvo, un gusano despreciabilísimo de la tierra y una nada, humillándome ante todos, y ante mis mismos émulos, contradictores y enemigos; y así encontrar gracia ante aquel Dios Omnipotente que exalta a los humildes y humilla a los soberbios. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias.
    
℣. Ruega por nosotros, Santa María Francisca.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
    
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que entre las dotes que hiciste a la bienaventurada virgen Santa María Francisca está el admirable desprecio del mundo, concédenos te suplicamos, por sus méritos e intercesión, despreciar lo terreno y buscar siempre las cosas celestiales. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 28 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
FE DE SANTA FRANCISCA. 
ORACIÓN
Oh sierva fidelísima del Divino Nazareno, gloriosa Protectora mía Santa Francisca, que apenas nacida y en la infancia apareciste enriquecida por la celestial gracia de dones tales que, aún niña parecías cambiada en un Apóstol de los niños, comunicando sus instrucciones de Fe sobre nuestra ortodoxa fe, y exhortando a todos a la práctica, y al amor de esta Divina luz con energía, firme tono de voz y fervoroso celo. Las personas del vecindario crrían a escucharte, y quedaban edificadas. Si fama de tu santidad se hizo deseada por todos, supiste propagar en el ánimo de todos sentimientos altos en apoyo de los derechos de Dios y de su Iglesia, inculcando especial veneración a los ministros del Santuario, e induciendo a las personas a orar siempre por la exaltación de la Fe y extirpación de los errores que contra la Fe de Jesucristo diseminaban los herejes e infieles. Significaste a todos en tu hablar que sin Fe viva no se llega a posesión del bendito Reino de los cielos. Si suma fue, ¡oh mi gran Abogada Santa Francisca!, la Fe que mostraste a las cosas de Dios, al Misterio inefable de la Santísima Trinidad, a la natividad y pasión del Salvador, a Jesús Sacramentado, y a la Inmaculada Virgen bajo el título de la Divina Pastora; alcánzame por los méritos de tu Fe, que mi corazón conciba un odio positivo al pecado como ofensa a Dios, sumo bien, tal como la Fe me enseña, y desprendiéndolo del amor de las cosas caducas y de las criaturas de este miserable mundo, ame solo a aquel Dios que fue siempre el único objeto de tu amor aquí en la tierra, y lo será por toda la bienaventurada eternidad en el Cielo, donde mediante tu valioso patrocinio, espero que lo sea también para mí. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.
   
DÍA TERCERO – 29 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
AMOR HACIA DIOS DE SANTA FRANCISCA.
ORACIÓN
Oh serafín de amor divino, mi amable Protectora Santa Francisca, que por el ardentísimo amor dado a Dios, toda tu vida empleaste en celar el divino honor, en hablar de continuo de las divinas perfecciones y atributos, aburriéndote toda otra palabra. Tu alma se incendiaba noche y día en los ardores de tal Bien con el recuerdo de los divinos beneficios. Casi desde los primeros años estuviste absorta siempre en Dios. Tus sentidos llenos de Dios, y ocupados para su gloria, deseando que fuese amado de todos. Te fue prohibido por obediencia no gritar de continuo: «¡Hombres, amad a Dios, que es digno de ser amado!». ¡Ah!, mi fervorosa Abogada, obténme con tus oraciones un vivo conocimiento de la infinita excelencia y amabilidad de tu Dios y mío, para que no piense, no hable y no actúe sino para su amor, y que en Él me transforme aquí en la tierra para la santidad del vivir, y después para la bienaventuranza en el Cielo. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.
     
DÍA CUARTO – 30 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
AMOR DE SANTA FRANCISCA AL PRÓJIMO.
ORACIÓN
Oh amantísima Protectora mía Santa Francisca, que comprendiste plenamente a la luz de la Fe consistir el cumplimiento de los Divinos mandamientos y la observancia de toda la ley en el amor de Dios y del prójimo; por esto fue tal y tanta tu caridad hacia los prójimos, especialmente respecto a sus almas, que pasabas las noches enteras en fervorosas oraciones para llamar al camino de la penitencia a muchos sacerdotes desviados y tantos pecadores inmersos en la lascivia, que por largos años vivían en el pecado. Corriste veloz a las familias, llamándolas con encendidos discursos a la conversión. Enfrentaste a los pecadores obstinados, y te ofreciste a Dios para satisfacer la pena debida por ellos; sufriendo luego enfermedades mortales, pero con gozo, viendo arrancadas a tantas almas de las garras de satanás, conduciéndolas con tus consejos a la perfección evangélica. Fuiste también hacia los necesitados y miserables otro tanto toda caridad y verdadera madre piadosa, ya que para alivio de sus indigencias y enfermedades diste tanto como comportaba la pobreza de tu condición y la circunstancia de tu continua enfermedad; y frecuentemente con milagros sobrenaturales diste grandes sumas para socorrer a los indigentes. ¡Ah!, compárteme, oh amable Abogada mía, una centella de tanta caridad, a fin que reducida en cenizas mi dureza, sepa compartir, aliviar y curar con solicitud las miserias de los necesitados y sus llagas, y en ellas conocer las de nuestro amor Crucificado, en forma que me haga digno en el Juicio final de una bienaventuranza eterna. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.
    
DÍA QUINTO – 1 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
CASTIDAD VIRGINAL DE SANTA FRANCISCA.
ORACIÓN
Oh castísima Protectora mía Santa Francisca, que siempre pura e inmaculada custodiaste en todo el curso de tu vida aquella bella estola de la bautismal inocencia, sin manchar nunca la virginidad tanto de alma como de cuerpo, teniendo horror incluso al nombre del pecado. Bien conociste cuánto agrada a Dios y a su Santísima Madre María esta bella virtud, ya que las almas puras y castas son las predilectas de Dios y de María. Para custodiar el belo candor de la pureza tuviste siempre lejana tu imaginación de todas las ocasiones en las cuales por multitud de concurso o variedad de espectáculos suele embarazarse la fantasía. Tú misma te custodiaste con moderada conducta, ojos reservados y modestos, sin nunca alzarlos del suelo, mirada medida y modesta, comportamiento virginal y casto; hablar sincero e ilibado. Trataste tu cuerpo con asperísimas penitencias, aun siendo inocente. ¡Ah! Santa Francisca, lirio candidísimo de pureza, obténme gracia eficaz, con que pueda mortificar mis desordenadas pasiones, vencerlas y debelarlas, sujetando la carne al espíritu, llevando una vida casta y pura, para que ni un solo pensamiento impuro manche mi corazón y mi alma, para que después pueda conseguir seguramente el premio prometido por Jesucristo a los limpios y puros de corazón, que es la visión beatífica de Dios en el Cielo. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.
    
DÍA SEXTO – 2 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
POBREZA DE SANTA FRANCISCA.
ORACIÓN
Oh seráfica Protectora mía Santa Francisca, que fuiste tan amante de la pobreza evangélica, sin nunca considerar como agravio aquellas miserias, de las cuales la Providencia celestial quiso llenar todos los años de tu vida. Recibiste tales miserias como un amable privilegio de los seguidores del Crucificado; luego buscaste acrecentarlas con voluntario despojo de todo aquello que te hubiesen dejado poseer tus circunstancias y la Ley divina. Renunciaste con ánimo generos  a las nupcias ventajosas que se te ofrecían. Desde niña viviste como peregrina entre tus mismos domésticos, y de pura caridad. Adulta te bastó un mezquinísimo y mal preparado alimento jornalero para sostener la vida, y un vil saco de Terciaria Alcantarina para cubrir el cuerpo, imitando exactacente a tu celestial Esposo en la pobreza. ¡Ah!, potentísima Abogada mía, alcánzame de Dios un corazón desprendido de los bienes y de las riquezas terrenas, que suspire, desee, busque y aspire solamente a los bienes eternos del Cielo, donde están las verdaderas riquezas. Además obténme un corazón generoso para socorrer las miserias de los prójimos, darles aquella ayuda que debo, y confiando en la providencia Divina, contento de aquello que Dios me diere, donde viviendo con una santa pobreza de espíritu, consiga el Reino de los Cielos prometido precisamente a los pobres de espíritu. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 3 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
MANSEDUMBRE DE SANTA FRANCISCA.
ORACIÓN
Oh mansuetísima Protectora mía Santa Francisca, que con varios ilustres ejemplos de heroica mansedumbre nunca te mostraste indignada contra aquellos que urdieron calumnas contra tu inmaculado vivir, hablando mal de tu santidad e infamándote con distintos modos ante los tribunales laicos y eclesiásticos. Denunciada como bruja, engañada del demonio y que burlabas al mundo con charlas e invenciones infernales, sufriste todo con rostro siempre sereno, acordándote de la enseñanza dada por Jesucristo a sus Discípulos: aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón, por el cual buscaste beneficiar a tus mismos detractores y perseguidores. ¡Ah! Te suplico, oh poderosa Abogada mía Santa Francisca, me obtengas gracia eficaz para vestirme de este espíritu de mansedumbre, para que a tu imitación de también beneficios por ultrajes, y supere con la benignidad la malicia de mis detractores y perseguidores, y así merezca llegar a la posesión de la tierra bienaventurada prometida a los mansos. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 4 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
TEMPLANZA DE SANTA FRANCISCA.
ORACIÓN
Oh amabilísima Protectora mía Santa Francisca, verdaderamente penitente y mortificada, casi desde los primeros años de tu heroica vida tuviste siempre crucificados en la Cruz de Jesús tus sentidos con asiduos ayunos, perfecta mortificación y ásperas penitencias. Desde niña distribuías en la mesa a tus hermanas la porción de alimento que te correspondía. De adulta pasaste días enteros sin alimento alguno, y aun cuando tomábais refacción, limitábase a tres onzas de pan y otras tantas de ajeno: por cena después un solo tarallino, no bebiendo más que agua pura. Obligada después por la obediencia usaste un poco de vino y alguna comida sustanciosa, estándose al máximo grado debilitado tu estómago: esto no impidió que no gustases nunca comidas demasiado preparadas, imitando al Redentor, que sufrió hambre y sed en la vida y en la muerte. Tu sueño era limitadísimo, no excediste las dos horas en el curso de las noches sobre la tierra desnuda, o sobre tablas cubiertas apenas por dos pieles de cabra, Obligada por los médicos en la edad avanzada, reposaste sobre un asiento plegadizo, haciéndolo una verdadera cuchilla. ¡Ah!, gloriosa Abogada mía, alcánzame una perfecta mortificación y abstinencia de toda la superfluidad de las comidas, moderando mi apetito, especialmente en los días de ayunos ordenados por la Santa Iglesia, y enciende n mí una continua hambre y sed de los bienes celestiales, apeteciendo ávidamente con santo amor el Divino alimento Eucarístico, la gloria de Dios, la salvación de mi alma y de mi prójimo, a fin que sea enumerado entre aquellos que tienen hambre y sed de justicia, para poder con ellos después de esta vida ser saciado al poseer el reino de los Cielos (Matt. Cap. 5). Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.
  
DÍA NOVENO – 5 DE OCTUBRE
Por la señal...
Acto de contrición.
   
PRECIOSA MUERTE DE SANTA FRANCISCA.
ORACIÓN
Oh gloriosa Protectora mía Santa Francisca, que preparándote a la hora de tu preciosísima muerte estuviste toda dedicada a rendir a Dios amabilísimo los últimos contrasignos de tu ardentísimo amor. Tus palabras eran tan fervorosas aspiraciones, alabando la divina bondad, suspirando por la eterna unión con Dios. Llena de tiernas expresiones de Fe, de Esperanza, de Amor, de Religión, de Humildad y de Arrepentimiento dispusiste tu alma para unirse a su Criador. Los padecimientos acreciste, la alta Cruz apareció en los últimos momentos de la vida aumentaron las coronas de tus méritos, mientras sobre esta tierra siempre crucificada pasaste tus días. Aunque debilitada de fuerzas, y con una tempestad de ininterrumpidas convulsiones, quisiste recitar con sumo fervor el santo Rosario de María Santísima. Después, dando un devoto beso al Crucifijo, que estrechabas entre tus manos, gritando con encendidas palabras: «Perdona, oh Padre: Padre, perdona: Perdona, oh Padre», entregaste tu santa alma a Dios. ¡Ah!, poderosa Abogada mía Santa Francisca, obtén por piedad luces a mi mente, paz a mi corazón, freno a mis pasiones, coraje a mi espíritu, para que también yo comience, prosiga y termine mi vida en la perfección, donde en el punto de la muerte sea mi alma pronto conducida al Cielo por mano de mi Santo Ángel Tutelar y Custodio para gozar por una eternidad de aquel Dios que tanto amaste, y ahora para siempre gozas en el Paraíso. Amén.
  
Rezar nueve Padrenuestros, Avemarías y Glorias. La Oración se dirá todos los días.

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