martes, 7 de septiembre de 2021

TOSSATTI Y LA “IGLESIA BICÉFALA”

En su artículo del 5 de Septiembre, el resignacionista [miembro de la Iglesia Conciliar que sostiene que Benedicto XVI Ratzinger Tauber sigue siendo “Papa”, y que su renuncia es canónicamente invalida, N. del E.] italiano Marco Tosatti, publicó en su sitio web STILUM CURIÆ una reflexión de Veronica Cireneo en que afirma, palabras más, palabras menos, que la Iglesia es un ser con dos cabezas, a saber, Francisco Bergoglio (el que detenta el “título” y ejerce la “autoridad”) y Ratzinger (que conservaría el “munus”, el ministerio), y que en la situación actual no se sabe a quién de los dos apelar.
  
Ahora bien, esta idea (claramente contraria a la Bula Unam Sanctam del Papa Bonifacio VIII, la cual define dogmáticamente que «de la unidad y unicidad de la Iglesia, solo hay una cabeza y un cuerpo, no dos cabezas como en un monstruo») no tiene nada de nuevo. Ya en 2016 se hablaba de ella (Elementos tomados de NOVUS ORDO WATCH y ADELANTE LA FE. Rescatada de CATÓLICOS ALERTA – 2.ª ÉPOCA):
LA ÚLTIMA BAZOFIA DEL NOVUS ORDO: UN “PAPA” DE DOS CABEZAS
  
Aparentemente, un solo ursurpador no es suficiente.
   
En la secta del Novus Ordo, la locura no cesa.
  
El 20 de mayo de 2016, en la Universidad Gregoriana de Roma se llevó a cabo la presentación del nuevo libro del “padre” Roberto Regoli: Oltre la crisi della Chiesa (“Más allá de la crisis de la Iglesia”), una historia del “pontificado” de Benedicto XVI (2005 - 2013). La presentación del libro estuvo a cargo del “arzobispo” Georg Gänswein, que es a la vez el prefecto de la Casa “papal” de Francisco Bergoglio (anteriormente lo había sido de Benedicto XVI), secretario privado del “Papa Emérito” Benedicto XVI.
   
El discurso de Ganswein, que incluyó algunos comentarios explosivos sobre la renuncia en el año 2013 del “Papa Ratzinger, que ya llenó de gran emoción al periodista italiano Antonio Socci, causará enormes esperanzas, temores y sospechas entre las personas a las que llamamos “resignacionistas”, es decir, los que creen que Benedicto XVI fue un verdadero Papa y aún lo es; o sea que sostienen que por una razón u otra, su renuncia no fue válida, de modo que Francisco es un impostor mientras que el verdadero “papa” se encuentra a unos cientos de pies de distancia de él en la Ciudad del Vaticano y simplemente sigue el juego.
    
El discurso, que fue entregado en italiano, al parecer fue escrito originalmente en alemán. Se puede leer en su totalidad en el idioma original aquí. La traducción italiana está disponible aquí [Actualización del 30 de Mayo de 2016: Ahora está disponible aquí la traducción inglesa del discurso de Gänswein]
   
En su charla, “monseñor” Georg Gänswein puso de relieve la renuncia al pontificado del “papa” Ratzinger con estas palabras: «…Desde el 11 de febrero de 2013 el ministerio papal no es el mismo que antes. Es y sigue siendo el cimiento de la Iglesia Católica; no obstante, es un cimiento que Benedicto XVI ha transformado de un modo profundo y duradero en su pontificado de excepción».
   
Según el “arzobispo” Gänswein, la dimisión del papa teólogo ha hecho época, porque ha introducido en la Iglesia Católica la novedosa institución del papa emérito, transformando el concepto de munus petrínum, el ministerio petrino. «Tanto antes como después de su dimisión, Benedicto ha entendido y entiende su misión como participación en dicho ministerio petrino. Aunque abandonó el solio pontificio con su decisión del 11 de febrero de 2013, no abandonó en realidad dicho ministerio. Por el contrario, integró el cargo personal en una dimensión colegial y sinodal, casi un ministerio en común. (…) Desde la elección de su sucesor Francisco el 13 de marzo de 2013 no hay por tanto dos papas, sino un ministerio ampliado de facto, con un miembro activo y otro contemplativo. Por ese motivo, Benedicto XVI no renunció a su nombre ni a la vestidura talar blanca. Y por esa razón, la forma correcta de dirigirse a él sigue siendo el tratamiento de Santidad. También por esa razón no se ha retirado a un monasterio apartado, sino al interior del Vaticano. Como si se hubiera hecho a un lado para dejar sitio a su sucesor y a una nueva etapa en la historia del papado. (…) Con un acto de extraordinaria audacia, lo que ha hecho es renovar el cargo pontificio (contrariando la opinión de consejeros bienintencionados y sin duda competentes), y con un último esfuerzo lo ha potenciado (como espero). Esto ciertamente no lo podrà demostrar sino la historia. Pero en la historia de la Iglesia, el año 2013 quedará como aquel en que el celebre teólogo que ocupaba el trono de San Pedro se convirtió en el primer papa emérito de la historia».
    
Este discurso resulta chocante, y por sí solo pone de manifiesto que no hemos superado la crisis de la Iglesia, sino que nos encontramos más que nunca dentro de dicha crisis. El Papado no es un ministerio que pueda ampliarse, porque es un cargo, y un cargo atribuido personalmente por Jesucristo a un único Vicario y un único sucesor de San Pedro. Lo que distingue a la Iglesia Católica de las demás iglesias y religiones es la misma existencia de un principio unitario e indivisible encarnado en la persona del Sumo Pontífice. El discurso de “monseñor” Gänswein da a entender que hay una Iglesia bicéfala y aumenta la confusión en una situación ya demasiado confusa.
   
Hete aquí, que, como “Papa” modernista, a Joseph Ratzinger se le ocurrió inventar una nueva doctrina a su gusto. Suponemos que esta última bazofia del Novus Ordo no necesita ningún comentario.
   
   
El discurso de Gänswein es sólo una prueba más de que los modernistas siempre buscan la forma de disfrazar las tonterías más peligrosas bajo términos académicos altisonantes con el fin de hacer que sus oyentes piensen que están desarrollando una teología sabia y profunda. Pues bien, desde el Vaticano II, el mundo ha podido ver hasta qué punto son profundas y espirituales todas estas frases altisonantes, que en realidad, son frases huecas (sólo los cambios en la sagrada liturgia muestran todo lo que hay que saber).

De modo que, al parecer, la secta del Novus Ordo, ahora cree en un papado de dos miembros, en el que hay un Papa “activo” y uno contemplativo “en retiro”, cuyo “ministerio” nunca puede ser revocado una vez aceptado, pero que él apoya, complementa y enriquece con sus oraciones y suspiros mientras se pasea por los jardines del Vaticano. ¡No se pueden inventar cosas tan absurdas!
  
  
Por cierto, aparte de todos los matices seudo-teológicos y gratuitas justificaciones, el resultado final de esta “dimensión colegial y sinodal” del papado, esto es, aquello que el hombre común sacará de esto, es que en la Iglesia Católica hay y puede haber dos Papas. ¡Pero un momento! Quizás Francisco Bergoglio también renuncie, y entonces habrá tres (Después de todo, ¿por qué quedarse sólo con dos? ¡Cuantos más, mejor!).

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