martes, 9 de agosto de 2022

RECUERDOS DE UN PASADO GLORIOSO: LA CORONACIÓN Y ENTRONIZACIÓN PAPAL

Coronación papal de San Pío X (9 de Agosto de 1903)

La primera coronación papal de que se tiene registro fue la de Celestino II en 1143 (aunque el primero en ser coronado fue San Nicolás el Grande el 24 de Abril del año 858, ante el emperador Luis Pío; y la ceremonia se incorporó oficialmente tras la coronación de Nicolás II en el año 1059). En un primer momento, se hacía la coronación papal junto con la entronización en la basílica de San Juan de Letrán (que es la catedral de la diócesis de Roma), pero desde los tiempos de Aviñón, las dos ceremonias se separaron, realizándose la coronación en la basílica de San Pedro. En el libro Cæremoniália Electiónis Et Coronatiónis Pontíficis Románi, Fráncfort, imprenta de Juan Maximiliano de Sande, 1732, se describen las ceremonias pertinentes a la coronación papal, y de él principalmente tomamos la información para este artículo, complementándola con los artículos “Ceremonial para la consagración y coronación del Papa” de la revisra española La Cruz, vol. 1, Madrid, imprenta de Antonio Riera, págs. 396-400; y “Sollémnia coronátio Summi Pontíficis: Los ‘Órdines’ de la Misa de coronación de los papas Juan XXIII y Pablo VI” de Bartłomiej Krzystof Krzych, en la revista Ruch Biblijny i Liturgiczny (Movimiento Bíblico y Litúrgico), vol. 72, núm. 1, Universidad de Rezovia, 2019, págs. 17-64.
 
Desde luego, el papa asumía su dignidad, derechos y obligaciones desde que aceptaba su elección, pero los años de reinado se cuentan desde su coronación. Si el elegido no era obispo, era consagrado por el Decano del Colegio cardenalicio (si este faltaba, por el Vicedecano; o en el evento que también este faltase, por el mayor de los cardenales obispos). En caso contrario, simplemente el cardenal protodiácono hacía el anuncio de la elección y el nuevo papa daba la Bendición Apostólica.
  
La coronación como tal se hacía ocho días después de la elección (últmamente, se hacía el primer domingo o día de precepto después de la elección), durante una Misa papal. Durante la hora de Tercia, los cardenales le rendían obediencia al papa (que estaba sentado en un trono) besándole la mano. Después, los arzobispos y obispos presentes se acercaban, le hacían una genuflexión y le besaban el pie.
  
Acto seguido, el papa, dichas las oraciones de preparación para la Misa y revestido de pontifical y portando la mitra preciosa (mitra engastada de joyas) era conducido en una silla gestatoria a lo largo de la basílica, bajo un palio blanco y flanqueado por dos flabelos (abanico ceremonial de plumas), acompañado de una amplia comitiva. En el recorrido se hacían tres estaciones, donde en un baculo rematado por un brasero metálico era quemado un puñado de heno, mientras el maestro de ceremonias gritaba «Pater Sancte, sic transit glória mundi» (Padre Santo, así pasa la gloria del mundo). Al llegar al altar mayor, comenzaba la Misa Solemne.
  
El papa permanecía sentado en la silla gestatoria después del Confíteor, y hacia allí se dirigían tres cardenales obispos, quienes hacían las siguientes oraciones:
  • Cardenal Obispo de Albano: «Deus, qui adésse non delignáris ubicúmque devóta mente invocáris, adésto, quǽsumus, invocatiónibus nostris, et huic fámulo tuo N., quem ad culmen apostólicum commúne judícium tuæ plebis elégit, ubertátem supérnæ benedictiónis infúnde, ut séntiat se tuo múnere ad hunc ápicem pervenisse» (Oh Dios, que estás presente sin distinción en todo lugar donde te invoca el alma devota, atiende, te suplicamos, nuestras súplicas y las de este tu siervo N., quien ha sido elegido al culmen de la comunidad apostólica para juez de tu pueblo, e infude la suprema bendición, para que experimente el don que has preparado a este punto).
  • Cardenal Obispo de Porto: «Supplicatiónibus nostris, omnípotens Deus, efféctum consuétæ pietátis impénde et grátia Spíritus Sancti fámulum tuum N. perfúnde: ut qui in cápite Ecclésiarum nostræ servitútis ministério constitúitur, tuæ virtútis soliditáte roborétur» (Suplicámoste, oh Dios omnipotente, realices el efecto de tu acostumbrada piedad, y derrama la gracia del Espíritu Santo sobre este tu siervo N.; para que quien está constituido en la cabeza de nuestra Iglesia como siervo del misterio, sea confirmado en la solidez de la virtud).
  • Cardenal Obispo de Ostia: «Deus, qui Apóstolum tuum Petrum inter cǽteros Apóstolos primátum tenére voluísti, eíque univérsæ Christianitátis molem super húmeros imposuísti, réspice, quǽsumus, propítius hunc fámulum tuum N., quem in thronum ejúsdem Apostolórum príncipis sublimámus: ut sicut proféctibus tantæ dignitátis augétur, ita virtútum méritis cumulétur quátenus ecclesiásticæ universitátis onus te adjuvánte digne ferat et a te, qui es beatitúdo tuórum, vicem méritam recípiat. Per Christum Dóminum nostrum» (Oh Dios, que quisiste que tu Apóstol San Pedro tuviese el primado entre los otros apóstoles, y que impusiste sobre sus hombros la mole de la universa Cristiandad, suplicámoste que mires propicio a este tu siervo N., que de la humilde cátedra súbitamente elevaste al trono de su principado apostólico, para que así como ha sido elevado a tan elevada dignidad, pueda también acumular méritos de virtud llevando la carga del eclesiástico universo, y con tu ayuda, se haga merecedor y por tus méritos tus bienaventurados reciban también. Por Jesucristo nuestro Señor). Amen.
Luego, el cardenal protodiácono le imponía el palio, diciendo: «Áccipe pállium sanctum, plenitúdinem pontificális offícii, ad honórem omnipoténtis Dei, gloriosíssimæ Vírginis Maríæ ejus matris, beatórum Apostolórum Petri et Pauli, et sanctæ románæ Ecclésiæ» (Recibe el palio santo, y la plenitud del oficio pontifical, para honor de Dios omnipotente, la gloriosísima Virgen María su Madre, los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y la Santa Iglesia Romana).

Entre los siglos XI y XII se realizaba la inmantación, esto es, la imposición del manto, que era una capa pluvial muy larga (tanto que le cubría los pies estando sentado) de color rojo, con un broche decorado: «Invéstio te de Papátu Románo, ut præsis urbi et orbi» (Te revisto del Papado Romano, para que gobiernes la Urbe y el mundo).
  
Después de la imposición del palio (o del manto, según la época), el papa incensaba el altar mayor y se sentaba en el trono, puesto del lado del coro entre el Altar de la Confesión y el Altar de la Cátedra, donde recibía nueva obediencia mientras se cantaba el Kýrie, eléison.
  
Continuaba la Misa en su forma habitual. Después del Gloria in excélsis y el Pax Vobis (los obispos cuando celebran Misa, encabezan la Oración diciendo así en vez de Dóminus vobíscum), el papa decía la Oración del día, y luego en secreto la siguiente colecta, tomada del Pontifical Romano tradicional:
«Deus, ómnium fidélium pastor et rector, me indígnum fámulum tuum, quem hic Ecclésiæ tuæ præésse voluísti, propítius réspice: da mihi, quǽso, verbo et exémplo, quíbus præsum, profícere; ut ad vitam, una cum grege mihi crédito, pervéniat sempitérnam. Per Christum Dóminum nostrum» (Oh Dios, pastor y rector de todos los fieles, que quisiste que yo, indigno siervo tuyo, presidiese esta tu Iglesia, mírame propicio, y concédeme como te suplico, que mis palabras y ejemplo sean de provecho, para que pueda llegar a la vida sempiterna junto con la grey que me fue confiada. Por Jesucristo nuestro Señor). Amen.
Acto seguido, el papa volvía al trono, y se cantaban las Letanías de la coronación:
Exáudi, Christe [Escúchanos, oh Cristo].
   
Dómino nostro N., a Deo decréto Summo Pontífici et universáli Papæ, vita [A nuestro señor N., por decreto de Dios Sumo Pontífice y Padre universal, vida].
   
Salvátor mundi, tu illum adjúva [Salvador del mundo, ayúdalo] (ter).
Sancta María, tu illum adjúva [Santa María, ayúdalo] (bis).
Sancte Míchaël, tu illum adjúva [San Miguel, ayúdalo].
Sancte Gábriel, tu illum adjúva [San Gabriel, ayúdalo].
Sancte Ráphaël, tu illum adjúva [San Rafael, ayúdalo].
Sanctr Johánnes Baptísta, tu illum adjúva [San Juan Bautista, ayúdalo].
Sancte Petre, tu illum adjúva [San Pedro, ayúdalo].
Sancte Paule, tu illum adjúva [San Pablo, ayúdalo].
Sancte Andréa, tu illum adjúva [San Andrés, ayúdalo].
Sancte Jacóbe, tu illum adjúva [San Santiago, ayúdalo].
Sancte Stéphane, tu illum adjúva [San Esteban, ayúdalo].
Sancte Leo, tu illum adjúva [San León, ayúdalo].
Sancte Gregóri, tu illum adjúva [San Gregorio, ayúdalo].
Sancte Basíli, tu illum adjúva [San Basilio, ayúdalo].
Sancte Benedícte, tu illum adjúva [San Basilio, ayúdalo].
Sancte Domínice, tu illum adjúva [Santo Domingo, ayúdalo].
Sancte Francísce, tu illum adjúva [San Francisco, ayúdalo].
Sancta Agnes, tu illum adjúva [Santa Inés, ayúdalo].
Sancta Cæcília, tu illum adjúva [Santa Cecilia, ayúdalo].
Sancta Lúcia, tu illum adjúva [Santa Lucía, ayúdalo].
    
Kýrie, eléison [Señor, ten piedad de nosotros].
Christe, eléison [Cristo, ten piedad de nosotros].
Kýrie, eléison [Señor, ten piedad de nosotros].
Siguiendo la Misa en su forma habitual. Es destacable que en las Misas papales solemnes, la lección y el Evangelio son leídos en latín y en griego, reflejando el gobierno papal sobre la Iglesia latina y la oriental; se hace la pregustación del vino, y el papa comulga en el trono, esto es, el diácono y el subdiácono le llevan la partícula de la Hostia y el cáliz, del cual bebe mediante una fístula de oro.
  
Acabada la Misa, proseguía la coronación como tal. Habiendo depuesto el manípulo en el altar, el papa, sentado en la silla gestatoria y flanqueado por los flabelos, era llevado al balcón frente a la plaza de San Pedro (durante la época de la “cautividad en el Vaticano”, se hacía en la Capilla Sixtina), donde el decano del Colegio cardenalicio, luego de cantado el motete Coróna áurea super caput ejus, de la autoría de Giovanni Pierluigi da Palestrina:
Córona áurea super caput ejus.
Expréssa signo sanctitátis,
glória honóris,
et ope fortitúdinis.
Quóniam prævenísti eum
in benedictiónibus dulcédinis
posuísti in cápite ejus
corónam de lápide pretióso.
  
Dómine, prævenísti eum
in benedictiónibus dulcédinis
posuísti in cápite ejus
corónam de lápide pretióso.
Vitam pétiit a te,
tribuísti ei longitúdine diérum
in sǽculum sǽculi.
Posuísti in cápite ejus
corónam de lápide pretióso,
expréssa signo sanctitátis,
glória honóris,
et ope fortitúdinis.
Reza un Padre nuestro, dirige el responso y la oración siguiente:
℣. Cantémus Dómino [Cantemos al Señor].
℟. Glorióse enim magnificátus est [Porque es glorioso alabarlo].
℣. Buccináte in neoménia tuba [Resuenen las trompetas en las calendas].
℟. In insígni die solemnitátis vestræ [En el insigne día de vuestra solemnidad].
℣. Jubiláte Deo, omnis terra [Alabad a Dios, toda la tierra].
℟. Servíte Dómino in lætítia [Servid al Señor con júbilo].
℣. Dómine, exádi oratiónem meam [Señor, escucha mi oración].
℟. Et clamor meus ad te véniat [Y llegue mi clamor hasta Ti].
℣. Dóminus vobíscum [El Señor esté con vosotros].
℟. Et cum spíritu tuo [Y con tu espíritu].
Orémus.
   
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, dígnitas sacerdótii et áuctor regni, da grátiam fámulo tuo N. Pontífici nostro,  Ecclésiam  tuam  fructuóse regéndi, ut qui tua cleméntia pater regum et rector ómnium fidélium constitúitur et coronátur, sálubri tua dispositióne cuncta bene gubernéntur. Per Christum Dóminum nostrum [Omnipotente y sempiterno Dios, dignidad del sacerdocio y autor de los reinos, concede a tu siervo N., nuestro Pontífice, la gracia de gobernar fructuosamente tu Iglesia, para que quien, por tu clemencia, es constituido y coronado padre de los reyes y rector de todos los fieles, gobierne bien con tus salvíficas disposiciones. Por Jesucristo nuestro Señor℟. Amen.

El segundo cardenal diácono le quitaba la mitra preciosa de la cabeza al papa, y el protodiácono le imponía la tiara de tres coronas, diciendo:
«Áccipe Tiáram tribus corónis ornátam, et scias te esse Patrem Príncipum et Regum, Rectórem Orbis, in terra Vicárium Salvatóris Nostri Jesu Christi, cui est honor et gloria in sǽcula sæculórum» (Recibe la tiara ornada de tres coronas, y sabe que tú eres el Padre de príncipes y reyes, el gobernante del mundo, y el Vicario en la tierra de Nuestro Salvador Jesucristo, al que se deben el honor y la gloria por los siglos de los siglos). Amen.
Y el papa daba la bendición Urbi et Orbi, y luego los dos primeros cardenales diáconos anuncian la Indulgencia plenaria.
  
Finalmente, y como colofón, la entronización en San Juan de Letrán, que se realizaba como cualquier posesión de obispo en su sede: es conducido solemnemente a la cátedra, se sienta, recibe homenaje, se lee una lección, y el papa da el sermón de entronización. Antiguamente, se enviaban también cartas a los patriarcas como señal de comunión, cartas llamadas lítteræ inthronísticæ o sýllabai enthronístikai.
 
Valgan a continuación unos datos y anecdotas de color:
  • Matteo Orsini Rosso, cardenal diácono de Santa María en el Pórtico, fue el cardenal que más Papas coronó (Nicolás IV el 22 de Febrero de 1288; San Celestino V el 29 de Agosto de 1294; Bonifacio VIII el 23 de Enero de 1295; y el Beato Benedicto XI el 27 de Octubre de 1303).
  • San Celestino V (el Papa que renunció a los cinco meses de su elección) fue coronado ¡dos veces! en la catedral del Águila: la primera, el 29 de Agosto de 1294 (ese mismo día fue consagrado obispo por Hugo de Aycelin, cardenal obispo de Ostia y Veletri –que posteriormente consagraría obispo a Bonifacio VIII–), y la segunda pocos días después.
  • Amadeo de Saluzzo, cardenal diácono de Santa María la Nueva, recorrió todos los bandos del Cisma de Occidente: sobrino materno de Clemente VII de Aviñón (que fue coronado por el conde Honorato I Caetani, condestable de Nápoles, el 31 de Octubre de 1378 en Fondí) fue creado cardenal por este en 1383, y nombrado camarlengo en 1403. Abandonó a Benedicto XIII de Aviñón en 1408 después de declararlo depuesto, participó en el Concilio de Pisa donde fue elegido Pedro de Candía como Alejandro V, y luego en el de Constanza donde fue elegido Martín V. De Saluzzo coronó a estos dos últimos el 7 de Julio de 1409 y el 21 de Julio de 1417 respectivamente.
  • El período más corto entre dos coronaciones papales realizadas por un mismo cardenal fue entre el 10 de Abril y el 29 de Mayo de 1605 (49 días), cuando el cardenal diácono de Santa María en la Vía Lata Francisco Sforza de Santa Flora coronó respectivamente a León XI y Pablo V. Cincuenta años atrás, se dio el período más corto entre dos coronaciones papales: los 46 días entre la coronación de Marcelo II (10 de Abril de 1555 por Juan de Bellay, cardenal obispo de Porto y Santa Rufina) y la de Pablo IV (26 de Mayo de 1555 por Francisco Pisani, cardenal diacono de San Marcos).
  • Han habido Papas que antes de su elección coronaron a otros papas: Juan Cayetano Orsini, que coronó al Beato Gregorio X el 23 de Marzo de 1273, fue elegido como Nicolás III en 1277. A su vez, fue coronado el 26 de Diciembre de 1277 por el cardenal Santiago Savelli, que coronó a Martín IV el 23 de Marzo de 1281 y lo sucedió como Honorio IV cuatro años después. Sixto IV fue coronado el 25 de Agosto de 1471 por el cardenal español Rodrigo de Borja, que lo sucedió en 1492 como Alejandro VI. Alejandro VI fue coronado el 26 de Agosto de 1492 por el cardenal Francisco Todeschini-Piccolomini (que coronó antes a Inocencio VIII el 12 de Septiembre de 1484) y fue elegido Papa Pío III en 1503. León X fue coronado el 13 de Marzo de 1519 por el cardenal Alejandro Farnesio, elegido en 1534 como Pablo III.
  • Como el anterior, hubo papas que antes consagraron obispos a sus antecesores: Conrado de la Suburra, decano del Colegio Cardenalicio y obispo de Sabina, que había consagrado obispo a Eugenio III el 18 de Febrero de 1145, fue elegido Papa Anastasio IV en 1153. Ubaldo Allucingoli consagró obispo a Alejandro III el mismo día de su coronación el 20 de Septiembre de 1159, y en 1181 fue elegido como Lucio III. Hugolino de los Condes de Segni (primer cardenal protector de los franciscanos) consagró obispo a Honorio III el 24 de Julio de 1216, y luego lo sucedió como Gregorio IX en 1227. El sobrino de este, Rinaldo, consagró obispo a Inocencio IV el día de su coronación el 28 de Junio de 1243, y lo sucedió en 1254 como Alejandro IV. Julián de la Rovere, cardenal obispo de Ostia y Veletri, y subdecano del Colegio cardenalicio, consagró obispo a Pío III el 1 de Octubre de 1503 (una semana antes de su coronación el 8 de Octubre), sucediéndolo como Julio II poco después (Pío III fue el Papa que menos tiempo reinó después de su coronación: murió ¡10 días después!). Finalmente, Juan Pedro Caraffa CR, que había consagrado a Marcelo II el día de su coronación, fue elegido Pablo IV en 1555.
  • En 1800, Pío VII fue coronado en el monasterio benedictino de la isla de San Jorge, en Venecia. Como la tiara papal fue llevada a Francia junto con su antecesor Pío VI (que murió en el exilio) por las tropas napoleónicas dos años atras, el recién elegido papa Chiaramonti fue coronado con una tiara de papel maché con joyas donadas por las damas de la ciudad.
  • Para la coronación de Pío IX el 21 de Julio de 1846, se usó la denominada “tiara de Napoleón”, hecha en 1804 para Pío VII para que presidiera su coronación imperial. La tiara fue fabricada con joyas pertenecientes a las tiaras antiguas que fueron destruidas por las tropas francesas tras la invasión a Roma, y fue hecha más pequeña y más pesada (las tiaras normalmente pesaban entre 0,91 y 2,2 kilos; esta en cambio pesaba ¡8,8 kilos!) y tenía grabadas las victorias del Corso, para humillar al Papa. Obviamente, Pío IX mandó modificarla para poder usarla, cosa que sucedió en dos ocasiones: en su coronación (que se realizó en el balcón de la Basílica Vaticana) y para la apertura del Concilio Vaticano en 1868.
  • En las coronaciones posteriores hasta 1963 se empleó la “tiara palatina”, llamada así porque fue obsequiada en 1877 por la Guardia Palatina a Pío IX, en recuerdo de los 50 años de su consagración episcopal.
  • León XIII fue coronado en la Capilla Sixtina el 3 de Marzo de 1878, por temor a que las turbas anticlericales y simpatizantes de la Casa de Saboya irrumpiesen en la Basílica de San Pedro e interrumpieran la ceremonia, que fue llevada a cabo por el cardenal Teodolfo Mertel Lunadei (el último cardenal creado siendo laico, y que no recibió el orden sacerdotal –murió en 1899 solamente con el orden mayor del diaconado–), segundo cardenal diácono, quien tuvo que asumir las funciones de protodiácono por enfermedad del cardenal Próspero Caterini. Benedicto XV también fue coronado allí el 6 de Septiembre de 1914.
  • Cuando San Pío X fue coronado el 9 de Agosto de 1903, los que lo rodeaban se escandalizaron porque él usaba una cruz pectoral de metal dorado y no una cruz de oro. Nuestro santo respondió que esa cruz era la que siempre la había tenido, y no había traído otra consigo.
  • Pío XI fue coronado en la Basílica de San Pedro el 12 de Febrero de 1922, en una plataforma puesta frente al Altar mayor.
  
La última coronación de un Papa católico fue la de Pío XII, que tuvo lugar en el balcón de la Basílica de San Pedro el 12 de Marzo de 1939. Fue además la primera en ser transmitida por radio y televisión, la de mayor duración (hasta donde se sabe): 6 horas; y con más personalidades políticas presentes: el príncipe Humberto de Piamonte (futuro Humberto II, último rey de Italia), el otrora rey Fernando II de Bulgaria y Alfonso “XIII” de España, Bernard Fitzalan-Howard, XVI Duque de Norfolk (en representación del rey Jorge VI del Reino Unido) y el primer ministro irlandés Éamon de Valera.
  
La última vez que se realizó una coronación fue el 30 de Junio de 1963, para Pablo VI Montini (el mismo que renunció a la tiara el 21 de Noviembre de 1964). La coronación fue realizada por el cardenal Alfredo Ottaviani, prefecto del Santo Oficio, en una tarima dispuesta en el atrio de la basílica de San Pedro, porque esta estaba ocupada por las sesiones del Vaticano II. Y de resto, la ceremonia fue sustituida por una simple “Misa de inauguración papal” diseñada en 1978 por el maestro de ceremonias Virgilio Noè.
  
Y ya que estamos, el denominado “Juramento Papal de coronación”, por el cual mucha tinta ha corrido por décadas en el sector tradicionalista, solo apareció en el Liber Diurnum como un modelo escolástico, no como un texto de rúbricas, además que no se ha usado por casi 1200 años. Así pues, usarlo como prueba contra los reclamantes modernistas es un esfuerzo inane, porque su condición de antipapas no es tanto por no hacer un juramento sino por apostatar de la fe.

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