jueves, 15 de septiembre de 2022

CONCLUYE LA GIRA EN KAZAJISTÁN


Se aprobó el día de hoy el documento final del VII Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales, con voto unánime de todos los presentes (hubo 100 representantes venidos de 50 países). Su lectura fue realizada por Joanne Caladine “Jo” Bailey-Wells, obispona anglicana de Dorking, sufragánea de la diócesis anglicana de Guilford en Inglaterra, que en la ocasión usó el alzacuellos romano y una “cruz abismal” (Bergoglio likes it).
   
 
La declaración consta de 35 puntos, que son los siguientes (Fuente: THE ASTANA TIMES, negrillas y subrayado del original; traducción propia): Previamente, se había publicado la declaración, pero extrañamente fue bajada de la página oficial del evento, y remplazada por una versión totalmente diferente (Agradecemos a NOVUS ORDO WATCH por recuperar el documento).
  
Clic aquí para ver la imagen en su tamaño original.
   
TRADUCCIÓN
DECLARACIÓN DEL VII CONGRESO DE LÍDERES DE RELIGIONES MUNDIALES Y TRADICIONALES
  
Nosotros, los participantes del VII Congreso, líderes espirituales del mundo y de las religiones tradicionales, políticos, líderes de organizaciones internacionales,
guiados por nuestro deseo compartido de un mundo justo, pacífico, seguro y próspero,
afirmando la importancia de los valores compartidos en el desarrollo espiritual y social de la humanidad,
reconociendo la necesidad de contrarrestar y superar la intolerancia y la incitación al odio, la xenofobia, la discriminación y los conflictos basados ​​en diferencias étnicas, religiosas y culturales,
respetando la riqueza de la diversidad religiosa y cultural,
conscientes de que los actos de caridad, compasión, misericordia, justicia y solidaridad contribuyen al acercamiento de los pueblos y las sociedades,
reconociendo el valor de la educación y la espiritualidad para el desarrollo personal e interreligioso
afirmando la importancia del papel y los derechos de la mujer en la sociedad,
afirmando que la desigualdad material conduce al descontento, la tensión social, el conflicto y la crisis en nuestro mundo,
reconociendo la importancia de abordar los desafíos globales en nuestro mundo posterior a la pandemia, incluido el cambio climático, la pobreza y el hambre; crimen organizado, terrorismo y drogas,
condenando en los términos más enérgicos el extremismo, el radicalismo y el terrorismo que conducen a la persecución religiosa y al socavamiento de la vida y la dignidad humanas,
condenando la creación de focos de tensión interestatal e internacional en el mundo,
expresando grave preocupación por el aumento mundial del número de migrantes y refugiados que necesitan asistencia humanitaria y protección,
expresando un firme deseo de contribuir a la creación de condiciones para el diálogo y la reconciliación entre las partes en conflicto,
reconociendo la urgente necesidad de que los líderes espirituales y políticos trabajen juntos para abordar los desafíos de nuestro mundo,
acogiendo con beneplácito todas las iniciativas internacionales, regionales, nacionales y locales, especialmente los esfuerzos de los líderes religiosos para promover el diálogo interreligioso, intercultural y entre civilizaciones,
expresando la intención de intensificar la cooperación entre las comunidades religiosas, las instituciones internacionales, nacionales y públicas y las organizaciones no gubernamentales en el período posterior a la pandemia,
reafirmando la labor del Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales como plataforma internacional de diálogo interreligioso para representantes de muchas religiones, confesiones y credos,
señalando la oportunidad que ofrece el Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales para tomar medidas específicas adicionales para expandir el diálogo interreligioso, intercultural y entre civilizaciones,
   
HEMOS LLEGADO A UNA POSICIÓN COMÚN Y DECLARAMOS LO SIGUIENTE:
   
1. Haremos todo lo posible para asegurar que el Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales continúe con sus actividades regulares en beneficio de la paz y el diálogo entre religiones, culturas y civilizaciones.
2. Declaramos que en las condiciones de desarrollo mundial pospandemia y de globalización de los procesos y amenazas a la seguridad, el Congreso de los Líderes de las Religiones Mundiales y Tradicionales juega un papel importante en la implementación de esfuerzos conjuntos para fortalecer el diálogo en nombre de la paz y la cooperación, así como la promoción de los valores espirituales y morales.
3. Reconocemos que las consecuencias negativas de la enfermedad pandémica solo se pueden superar mediante el esfuerzo conjunto, trabajando juntos y ayudándonos unos a otros.
4. Estamos convencidos que el desencadenamiento de cualquier conflicto bélico, creando focos de tensión y confrontación, provoca reacciones en cadena que deterioran las relaciones internacionales.
5. Creemos que el extremismo, el radicalismo, el terrorismo y todas las demás formas de violencia y guerras, cualesquiera que sean sus motivaciones y objetivos, no tienen nada que ver con la religión auténtica y deben ser rechazadas en los términos más enérgicos posibles.
6. Instamos encarecidamente a los gobiernos nacionales y organizaciones internacionales autorizadas a brindar asistencia integral a todos los grupos religiosos y comunidades étnicas que han sido objeto de violaciones de derechos y violencia por parte de extremistas y terroristas y como resultado de guerras y conflictos militares.
7. Hacemos un llamado a los líderes mundiales para que abandonen toda retórica agresiva y destructiva que conduzca a la desestabilización del mundo, y que cesen los conflictos y el derramamiento de sangre en todos los rincones de nuestro mundo.
8. Llamamos a los líderes religiosos y figuras políticas prominentes de diferentes partes del mundo a desarrollar incansablemente el diálogo en nombre de la amistad, la solidaridad y la convivencia pacífica.
9. *Abogamos* por la participación activa de los líderes de las religiones mundiales y tradicionales y figuras políticas destacadas en el proceso de resolución de conflictos para lograr la estabilidad a largo plazo.
10. Notamos que el pluralismo y las diferencias en religión, color de piel, género, raza e idioma son expresiones de la sabiduría de la voluntad de Dios en la creación. Por lo tanto, cualquier incidente de coerción a una determinada religión y doctrina religiosa es inaceptable. [N. del T. La nueva redacción dice: «Notamos que el pluralismo en términos de diferencias de color de piel, género, raza, idioma y cultura son expresiones de la sabiduría de Dios en la creación. La diversidad religiosa está permitida por Dios y, por lo tanto…»].
11. Llamamos al apoyo de iniciativas prácticas para implementar el diálogo interreligioso e interconfesional, en aras de la construcción de la justicia social y la solidaridad para todos los pueblos.
12. Nos solidarizamos con los esfuerzos de las Naciones Unidas y todas las demás instituciones y organizaciones internacionales, gubernamentales y regionales, promoviendo el diálogo entre civilizaciones y religiones, estados y naciones.
13. Reconocemos la importancia y el valor del Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia entre la Santa Sede y Al-Azhar Al-Sharif (adoptado por la Asamblea General de la ONU en la resolución A/RES/75/200 del 21 de Diciembre de 2020), y la Declaración de La Meca (adoptada en La Meca en Mayo de 2019), que hacen un llamado a la paz, el diálogo, el entendimiento mutuo y el respeto mutuo entre los creyentes por el bien común.
14. Damos la bienvenida al progreso realizado por la comunidad mundial en los campos de la ciencia, la tecnología, la medicina, la industria y otras áreas, pero señalamos la importancia de su armonización con los valores espirituales, sociales y humanos.
15. Nos damos cuenta de que los problemas sociales a menudo empujan a las personas a actitudes y acciones extremas y llamamos a todos los estados del mundo a garantizar condiciones de vida adecuadas para sus ciudadanos.
16. Observamos cómo las personas y las sociedades que desestiman la importancia de los valores espirituales y las pautas morales son susceptibles de perder su humanidad y creatividad.
17. Hacemos un llamado a los líderes políticos y empresariales mundiales para que se concentren en superar los desequilibrios en el desarrollo de las sociedades modernas y reducir la brecha en el bienestar de los diferentes segmentos de la población y los diferentes países del mundo.
18. Tomamos nota del impacto positivo del diálogo entre los líderes de las religiones mundiales y tradicionales para los procesos sociopolíticos en los estados y sociedades, contribuyendo a la preservación de la paz.
19. Partimos del hecho inmutable de que el Todopoderoso creó a todas las personas iguales, independientemente de su afiliación racial, religiosa, étnica o de otro tipo o condición social, por lo tanto, el respeto mutuo y la comprensión mutua sustentan toda enseñanza religiosa.
20. Hacemos un llamado a las figuras políticas y públicas, periodistas y blogueros, reconociendo su libertad de expresión, a tener cuidado con la generalización religiosa y a no identificar el extremismo y el terrorismo con ninguna nación o religión, así como a no utilizar las religiones con fines políticos.
21. Abogamos por aumentar el papel de la educación y la formación religiosa, particularmente entre los jóvenes, para fortalecer la convivencia respetuosa de las religiones y culturas y desacreditar los peligrosos prejuicios seudorreligiosos.
22. Prestamos especial atención a la importancia de fortalecer la institución de la familia.
23. Defendemos la protección de la dignidad y los derechos de las mujeres, la mejora de su estatus social como miembros iguales de la familia y la sociedad, así como también fomentamos su inclusión en los procesos de paz en entornos culturales y religiosos.
24. Tomamos nota de la inevitabilidad del desarrollo digital global, así como de la importancia del papel de los líderes religiosos y espirituales en la interacción con los políticos para resolver los problemas de la desigualdad digital.
25. Si bien respetamos la libertad de expresión, nos esforzamos por desarrollar un diálogo con los medios de comunicación y otras instituciones de la sociedad para aclarar la importancia de los valores religiosos para promover el conocimiento religioso, la armonía interreligiosa y la paz civil, así como desarrollar una tolerancia general hacia religiones
26. Hacemos un llamado a todas las personas de fe y buena voluntad para que se unan en este momento difícil y contribuyan a garantizar la seguridad y la armonía en nuestro hogar común: el planeta Tierra.
27. Pasamos a orar en apoyo de todas las personas de buena voluntad del planeta que hacen una contribución significativa a la expansión del diálogo entre civilizaciones, interreligiosas e internacionales en aras de un mundo más próspero.
28. Llamamos a apoyar actos de misericordia y compasión en las regiones afectadas por conflictos militares y por desastres naturales y provocados por el hombre.
29. Hacemos un llamado a la solidaridad en el apoyo a los organismos internacionales y gobiernos nacionales en sus esfuerzos por superar las consecuencias de la pandemia del Covid.
30. Afirmamos que el propósito del Congreso y de esta Declaración es guiar a las generaciones contemporáneas y futuras de la humanidad en la promoción de una cultura de respeto mutuo y paz; disponible para su uso en la administración pública de cualquier país del mundo, así como por organizaciones internacionales, incluidas las instituciones de la ONU.
31. Instruimos a la Secretaría del Congreso a desarrollar un Concepto para el desarrollo del Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales como una plataforma de diálogo interreligioso global para 2023-2033.
32. Afirmamos el papel de la República de Kazajistán como centro autorizado y mundial de diálogo entre civilizaciones, religiones y religiones.
33. Agradecemos a la República de Kazajistán y al presidente Kassym-Jomart Tokáyev por convocar el VII Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales, por sus iniciativas humanitarias y por su contribución a la renovación y el progreso, la paz y la armonía.
34. Agradecemos a la República de Kazajistán por la excelente organización del Congreso, y al pueblo kazajo por su cordialidad y hospitalidad.
35. Confirmamos nuestro interés colectivo en continuar las actividades del Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales y nuestra intención de convocar el próximo VIII Congreso en 2025 en la capital de la República de Kazajistán, Nur-Sultan.

   * * *
   
Esta Declaración fue adoptada por la mayoría de los delegados del VII Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales y está siendo transmitida a las autoridades, líderes políticos y figuras religiosas de todo el mundo, organizaciones regionales e internacionales relevantes, organizaciones de la sociedad civil, asociaciones religiosas. y destacados expertos. También se distribuirá como documento oficial de la 77.ª sesión de la Asamblea General de la ONU.
   
Los principios contenidos en la presente Declaración pueden ser difundidos a todos los niveles regionales e internacionales, para su consideración en todas las decisiones políticas, normas legislativas, programas educativos y medios de comunicación de todos los países interesados.
   
¡QUE NUESTRAS ASPIRACIONES SEAN BENDECIDAS, Y QUE LA PAZ Y LA PROSPERIDAD SEAN CONCEDIDAS A TODOS LOS PUEBLOS Y PAÍSES!
 
REPÚBLICA DE KAZAJISTÁN
NUR-SULTAN
15 DE SEPTIEMBRE DE 2022
Aplausos tras la lectura de la declaración (nótese que Bergoglio está bajo la pirámide).
  
Se destacan en particular los puntos 10.º (donde citan el Documento de Abu Dabi de 2019 suscrito por Bergoglio y el Gran Imam de al-Azhar Ahmed el Tayeb –que en su discurso trató de reinterpretar el islam–), 12.º, 13.º (se declara la adhesión al Documento de Abu Dabi, y a la “Carta de La Meca” –suscrita el 28 de Mayo de 2019 por la Liga del Mundo Islámico, y que ha inspirado las recientes reformas hechas por la monarquía saudita–), 21.º 24.º, 25.º y 30.º.
  
Mencionamos que el punto 10.º fue cambiado de redacción después de su presentación, pero siguió prácticamente igual, toda vez que pasó de decir «el pluralismo y la diferencia de religión… [es] expresión de la sabiduría de la voluntad de Dios en la creación» a «La diversidad religiosa está permitida por Dios…», que no sin embargo es menos blasfemo y falso: El Dios verdadero, Uno en esencia y Trino en personas, quiere ser adorado en la única religión que Él reveló ser verdadera (el Catolicismo), siendo en consecuencia falsas las demás. Nuestro Señor Jesucristo no puede ser al mismo tiempo la Segunda persona de la Santísima Trinidad (Catolicismo), un criminal común de una provincia inferior (paganismo romano), un profeta creado para prepararle el camino a otro (islam), un avatar/reencarnación (budismo y New Age), y un blasfemo heresiarca que arde en el Infierno entre excremento hirviendo (judaísmo talmúdico). 
   
Ítem, tampoco deja de ser sinsentido el punto 19.º, porque dice: «el Todopoderoso creó a todas las personas iguales». Aunque por naturaleza los hombres son iguales, en los accidentes es que son diferentes (virtud, familia, fortuna, estados, etc.); más todavía: Es de doctrina que en el orden querido por Dios, todas las criaturas son diferentes y jerarquizadas para reflejar mejor Sus perfecciones, con las consecuencias que todos conocen. Por otro lado, si miramos en la realidad, la igualdad absoluta es un imposible y no se compadece con el hecho que el mundo sea gobernado por una pequeña oligarquía y pretenda imponer su dominio sobre la gran mayoría de las personas, coartándoles los derechos que han recibido por la ley natural y no por un “pacto social” o las “luchas de clase”.
   
Después del aplauso de rigor, vino el turno de los discursos. Bergoglio fue el primero en intervenir, en un discurso que remachó el “Evangelio del Hombre” que predicara su antecesor Karol Wojtyła en el III Encuentro Ecuménico de Asís del año 2022 al decir que «todos los caminos de la Iglesia conducen al hombre» y que el hombre es «el camino de la Iglesia» (Cf. Pseudoencíclica “Redémptor hóminis”, 14). Habló también de «la trascendencia y la fraternidad» como los pilares de la riqueza moral y espiritual de todas las religiones, tuvo tiempo para disertar del águila de la bandera de Kazajistán, que
«las lógicas de dominio y de explotación, el acaparamiento de los recursos, los nacionalismos, las guerras y las zonas de influencia trazan un mundo viejo, que los jóvenes rechazan, un mundo cerrado a sus sueños y a sus esperanzas. Así también, religiosidades rígidas y sofocantes no pertenecen al futuro, sino al pasado»,
y otras cuestiones varias que no traemos a colación para evitar aburrir más de la cuenta, concluyendo con un
«¡Vayamos adelante así, caminando juntos en la tierra como hijos del Cielo, tejedores de esperanza y artesanos de concordia, mensajeros de la paz y la unidad!».
Total, un discurso plagado de naturalismo puro, duro y macizo, que bien pudo hacerlo el musulmán Ahmed el-Tayeb, el budista Thích Đức Thiện (Secretario general del Consejo Ejecutivo de la Sangha budista de Vietnam), el judío David Lau (cuyo discurso fue hecho en hebreo, y que la única palabra que se entendió fue «antisemita»), o un francmasón, dado que Nuestro Señor Jesucristo y su Evangelio NO APARECEN POR NINGÚN LADO. ¿Por qué? Porque el discurso y el contexto en que se dio es TOTALMENTE CONTRARIO A ÉL.
  
Acabado el evento, Francisco Bergoglio abordó el avión para su viaje de regreso a Roma, poniendo fin a una gira en que mostró una vez más para quién es que trabaja; y que vio frustrados sus planes de reunirse con el Patriarca Cirilo I de Moscú (que no fue al congreso), o con el presidente chino Xi Jinping (cuya estadía en Kazajistán fue muy breve, yéndose a la vecina Uzbekistán a reunirse con el presidente ruso Vladímir Putin dentro del XXII encuentro del Consejo de la Organización de Cooperación de Shanghái, en la ciudad de Samarcanda).

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