miércoles, 23 de febrero de 2022

NOVENA EN HONOR A NUESTRO SEÑOR EN LA CORONACIÓN DE ESPINAS

Novena dispuesta por un esclavo de Nuestro Señor, y publicada en Lima en 1776, con licencia eclesiástica. Don Diego Antonio de Parada, Arzobispo de Lima, concedió 80 días de Indulgencia a cuantos rezaren la Novena.
   
NOVENA A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EN EL DOLOROSO PASO DE LA CORONACIÓN DE ESPINAS, PÚRPURA Y CETRO DE CAÑA, SALUDÁNDOLE LOS JUDÍOS COMO A REY DE BURLAS
  
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
Creo en Dios firmísimamente. Espero en Dios con toda confianza. Amo a Dios con toda mi alma. Pésame de haber ofendido a Dios, por ser quien es. Hágase en todo la voluntad de Dios. Amén.
  
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Altísimo y Supremo Señor de Cielo y tierra: Padre mío, principio y último fin de mi ser: mi Dios, y todas las cosas: que por reparar los daños que me motivó la culpa, os dignasteis de enviar a vuestro precioso Hijo para que con su Pasión y su Muerte me librase de tan tirana servidumbre, me restituyese a vuestra gracia, y me moviese a amaros como a Esposo de mi alma, único objeto de Amor y Bondad por esencia, que llena y satisface la voluntad. Por aquella inexplicable caridad que os obligó a tan extremada fineza, y por los méritos del mismo Jesucristo, os pido me la concedáis con todas las demás, para que establecido mi espíritu en la perfección, sea agradable a vuestros divinos ojos, y me dispenséis el socorro en todas las necesidades que me afligen. Libradme, Señor, de los Enemigos de vuestro Santo Nombre. No permitáis la profanación de vuestros Templos, la opresión de vuestras Esposas y la conculcación de los lugares en que os dignasteis ser adorado: y concededme lo que os pido en esta Novena, dirigiéndolo a vuestra mayor gloria. Amén.
   
Aquí se rezarán tres Padre nuestros y Ave Marías gloriados, en desagravio de la mofa con que pusieron a tan Suprema Majestad la Púrpura, Corona de Espinas y Cetro de caña como a Rey de burlas.
   
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Jesús de mi vida y Dios de amor, que con esa Corona de agudas Espinas reprimís y contenéis mis vanos y locos pensamientos, con esa Caña y Púrpura abatís mi altiva presunción y me enseñáis a ser manso y humilde, concededme, Señor, la perfecta imitación de vuestra mansedumbre y humildad, y que no aspire a otra cosa que a complaceros, ejecutando con resignación vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Aquí se suplica lo que se pretende en la Novena, y se rezará el siguiente Rosario de la Buena muerte:
℣. Amoroso Jesús, por mí de Espinas coronado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la Jornada que hiciste del Cielo al mundo a salvarnos. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la humildad y pobreza con que naciste en Belén. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la Sangre que vertiste cuando Te circuncidaron. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el dulcísimo nombre de Jesús que Te pusieron. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la humildad con que fuiste en el Templo presentado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la abstinencia y ayuno que en el desierro guardaste. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el celo de las almas con que andabas predicando. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la muy solemne entrada que hiciste en Jerusalén. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la Cena del Cordero que en el Jueves celebraste. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Amoroso Jesús, por mí de Espinas coronado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por lo liberal que fuiste en darnos tu Cuerpo y Sangre. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la Oración que en el Huerto hiciste a tu eterno Padre. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el gran sudor de sangre que en tu Cuerpo padeciste. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la crueldad con que fuiste de los Verdugos atado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el tropel con que fuiste llevado a casa de Anás. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por las injurias y oprobrios que en tu presencia te hicieron. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la prisa y vilipendio con que a Caifás Te llevaron. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la cruel bofetada que recibiste de Malco. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la aflicción con que fuiste presentado ante Pilatos. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Amoroso Jesús, por mí de Espinas coronado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por los falsos testimonios que contra Ti levantaron. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por lo ultrajado que fuiste a la presencia de Herodes. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por los desprecios que oíste de este Rey y sus privados. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por lo que en esta ida y vuelta Te ultrajaron los Soldados. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la burla y vendamiento de Tus ojos soberanos. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por los cinco mil azotes que a la Columna Te dieron. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el dolor que pasaste al coronarte de Espinas. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por los desprecios que oíste, siendo sacado al balcón. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la Sentencia de muerte que dio contra Ti Pilatos. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por  la interior alegría que con la Cruz recibiste. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Amoroso Jesús, por mí de Espinas coronado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la fatiga y congojas que con la Cruz padeciste. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por las Caídas que diste hasta llegar al Calvario. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la vergüenza y dolor que tuviste al desnudarte. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el terrible tormento que pasaste al enclavarte. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por las blasfemias que oíste al poner la Cruz en alto. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la sed que padeciste en Tu boca soberana. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el amargor que en ella dejó la hiel y vinagre. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la promesa que hiciste del Paraíso al Ladrón. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el perdón que pediste para todos tus contrarios. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la aflicción y congojas que al expirar padeciste. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Amoroso Jesús, por mí de Espinas coronado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la llaga que abrieron en tu pecho Sacrosanto. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por aquella Sangre y agua que por ella derramaste. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por las penas y amarguras de tu Santísima Madre. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la aflicción que pasó viéndote muerto en sus brazos. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por el dolor que sintió al verte dar sepultura. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por las angustias y penas que en su soledad pasó. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por tu muerte y sepultura. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por tu santísima Resurrección. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por tu admirable Ascensión. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Por la gloria que posees a la diestra de Dios Padre. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
℣. Amoroso Jesús, por mí de Espinas coronado. ℟. Dadnos, Señor, buena vida y buena muerte.
 
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Oh buen Jesús, amado Padre, Dueño y Venerado Esposo de mi alma, no retiréis, Señor, de mí vuestras misericordias, pues las solicito confiado. Dispensadme los mas benéficos consuelos. Purificadme de todas las imperfecciones que me distraen de vuestra gracia soberana y me impiden la unión que con Vos deseo. Llenadme el corazón de humildad, para tenerlo siempre postrado a vuestros divinos pies. Haced que viva en lo próspero y adverso solo en Vos y por Vos, y que triunfe de mis pasiones y enemigos. Y si por la enormidad de mis delitos demerezco este favor, vuestra piedad inmensa me dispensará este logro, pues a este fin interpelo el valor de esas heridas de vuestro Cuerpo purísimo, superabundante a la más condigna satisfacción, y concededme benigno lo que os suplico en esta Novena, interponiendo los ruegos de María Santísima, Madre especial de Mercedes y Misericordia, de quien espero sea mi intercesora y Abogada en la vida y en la muerte. Amén.
   
ORACIÓN QUE DECÍA SAN AGUSTÍN A NUESTRA SEÑORA
Madre de toda Piedad, acordaos que mientras el Mundo es, no se sabe hayáis dejado sin consuelo a quien os lo llega a pedir. Que no se ha oído decir que quien llego a vuestros ojos con miserias, dejase de salir remediado. Fiado en vuestras entrañas piadosas y condición liberal, me arrojo a vuestros pies soberanos. No querráis, oh Madre del Verbo y Palabra eterna, despreciar mis palabras y ruegos; sino oídme propicia, y otorgadme lo que con lágrimas de corazón os suplico. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
Jesús mío, único imán de los corazones: que sin despreciar los ruegos del más abatido en el Mundo lo levantáis por la gracia a la alta dignidad de Hijo vuestro, por los desprecios y ultrajes que sufristeis cuando os trataron los Judíos como a Rey de burlas: Os pido dispongáis que yo desprecie todo lo que los mundanos estiman y solicitan, y que solo en Vos ponga todo mi recreo para gozar en esta vida el logro de no perderos jamás y amaros eternamente, y que no cese de hacer vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Jesús mío, consueto seguro y verdadero en toda tribulación y congoja, y Dios amante sin mudanza. Por esa Soga que pusieron en vuestro cuello y manos cuando con tan desapiadada furia Os oprimieron por afrentaros más, Os pido me libréis de los lazos que el demonio me pone deseoso de devorarme; y hagáis que obediente siempre a vuestros divinos preceptos y mandatos de mis Superiores, ni en lo más leve discrepe de su puntual ejecución, y que me conforme en todo con vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Jesús mío, a quien no puede ocultarse el mérito o démerito de todas las criaturas; Sapientísimo Juez, que premiáis con superabundancia y con piedad castigáis. Por la injuria que padecisteis cuando Os pusieron esa Caña por Cetro: Os pido alumbres mi entendimiento y el de todos los Jueces Eclesiásticos y Seculares. Arreglad sus dictámenes de modo que prevalezca en ellos siempre la razón; para que guardando la debida justicia y la más recta intención, se ejerciten en ir conformes con vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Jesús mío amantísimo: que cuando más improperiado con salivas y ejercitada vuestra paciencia con fingidas adoraciones, manifestábais vuestro divino sufrimiento, para que reluciese más vuestra Soberanía. Ruégoos, Señor, exterminéis de todos los humanos corazones el rencor y enemistad, y todos los afectos que provocan e irritan Vuestra justicia, para que viendo cada uno al prójimo como a sí mismo, olvide los agravios y me desentienda de las injurias, porque en todo se haga vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Jesús mío, fuente de dulzura y suavidad que recrea infinitamente, Buen Compañero, que jamás me dejáis como de Vos no me separe. Por la tolerancia con que padecisteis el más riguroso tormento que inventó la malicia, penetrando con agudas espinas vuestra divina Cabeza: Os pido me concedáis esté con Vos de tal suerte que tolere las penalidades de esta vida con el mayor sufrimiento: que procure imitaros en esta virtud, y que me sirva de vivir en todo conforme con vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Jesús mío, fidelísimo en vuestras soberanas promesas y que nunca abandonáis a los que Os siguen con perseverancia. Por esa despreciable Púrpura que Os puso la judaica infidelidad: Os pido encendáis mi helada fe, para que sin reparo de las persecuciones, sin remores serviles ni miramientos mundanos, desee sacrificar mi vida en contestación de vuestra Fe y Doctrina, y en guarda de vuestros soberanos preceptos, para que me halle la muerte en el más heroico acto de conformidad con vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Jesús mío, Tesoro infinito, en cuya Divinidad están contenidos eminentísimamente los bienes que no fastidian por más que se posean. Por la abundancia de Sangre que derramasteis de vuestra santísima Cabeza cuando con tan impía crueldad la taladraron esas agudas espinas: Os pido me concedáis los más ardientes anhelos de serviros, eficaces ejecuciones en amaros, y la más firme posesión en vuestra gracia; para que mediante ella viva siempre y muera conforme con vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Jesús mío, en quien reina por esencia la Caridad; benéfico para todos, sin más motivo que el de vuestra inmensa bondad, y sin atender a mi mala correspondencia e ingratitud, por vuestra constancia en sufrir tantas afrentas, bofetadas e ignominiosas salutaciones, por ese fuego soberano que abrasa y no consume, Os pido apliquéis a mi corazón un tal incendio amoroso a vuestro divino Ser, que le destruya todo el apego a lo caduco, para que sin cesar Os ame y sea todo mi anhelo el cumplimiento de vuestra santísima voluntad. Amén.
  
Pedir la gracia que se desea recibir. El Rosario de la Buena Muerte y las demás Oraciones se dirán todos los días.

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