sábado, 21 de agosto de 2021

LA AUTORIDAD DEL OBISPO PARA JUZGAR

Por Dominic Savio Braganza.
   
En Julio de 2013, Francisco Bergoglio escandalizó a los fieles Católicos cuando, en respuesta a una pregunta planteada sobre los homosexuales en el clero, respondió con «¿Quién soy yo para juzgar?».
  
Pero examinemos objetivamente la situación. Según la teología Católica, a los Obispos les es dado juzgar:
«Áccipe báculum Pastorális offícii; ut sis in corrigéndis vítiis pie saeviens, judícium sine ira tenens, in fovéndis virtútibus auditórum animos demúlcens, in tranquillitáte severitátis censúram non desérens» (Recibe el báculo del oficio pastoral, para que seas piadosamente severo en la corrección de los vicios, mantengas el juicio sin ira, estimules los ánimos de los oyentes en el fomento de las virtudes, y para que no abandones la severidad de la censura en la tranquilidad) [Pontifical Romano, fascículo II, cap. I: De la consagración del elegido como Obispo].
Está en el rito de las Órdenes Sagradas. Cuando reciben este Sacramento, ellos reciben esta autoridad, y la gracia requerida.
   
Sin embargo, esto cambió en 1968, cuando el Novus Ordo cambió sustancialmente el Rito (no es algo que la Iglesia tenga el poder para hacer), no solo removiendo la única línea requerida para la validez de la forma, sino remplazando el Rito en su totalidad, tomando prestado el Rito de elevación al Patriarcado de los Maronitas. Este Rito no confiere gracias episcopales, lo que significa que no nombra las gracias conferidas a un Obispo; gracias que siempre han sido nombradas en las consagraciones episcopales en la Iglesia Católica.
    
Esa es la verdad objetiva, y no es opinión. Basados en esta verdad objetiva, podemos ver, que dado que Jorge Bergoglio fue consagrado Obispo del Novus Ordo en 1992 en el Nuevo Rito, él no ha recibido las gracias que un Obispo Católico tendría.
   
Así, él tiene razón cuando pregunta: «¿Quién soy yo para juzgar?». Solo un Obispo Católico puede juzgar. Abajo aparecen retratados algunos Obispos Católicos que continúan transmitiendo la Sucesión Apostólica, y realizan el deber dado por Dios de enseñar, gobernar y santificar la Iglesia.
   
Mons. Geert Jan Stuyer, Joseph Seán Selway, Donald J. Sanborn y Daniel Lytle Dolan

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