martes, 31 de agosto de 2021

ORACIÓN EN LA CRISIS DE LA IGLESIA

Señor, Dios Todopoderoso, en esta confusión que ha venido a turbar a tantas almas fieles, queremos expresaros todo nuestro amor de hijos y nuestra voluntad de mantener hacia Vos los sentimientos de adoración profunda y de piedad confiada y filial.
    
Vos sois el Dios de San Juan Crisóstomo, desterrado por haber predicado la Doctrina y la Virtud.
   
El Dios de Juana de Arco, llena de fe y de pureza.
    
El Dios de San Francisco de Asís, con corazón de niño y sencilla piedad.
    
El Dios de Teresa de Avila, de alma generosa e intrépida…
    
¡Oh, Cristo Jesús!, Dios de toda felicidad y del Calvario, inmolado por nuestros pecados, que predicasteis la renuncia al mundo y el amor a vuestro Padre…
    
¡Oh, Espíritu Consolador!, enviado a nuestras almas para purificarlas y santificarlas…
   
Venid a vuestra Iglesia a fin de darle nuevo aliento y valor. Recordad a los sacerdotes que Vos sois la Verdad y la Vida, que no hay otro nombre por el que podamos ser salvados… Renovad en ellos la fe en la Iglesia, vuestra única esposa, y la sumisión a su autoridad infalible…
    
Consolad y fortificad a vuestros fieles, aquellos que no saben ya a dónde ir porque su clero o sus periódicos les predican un Evangelio distinto. Decid a estos fieles desconcertados cómo el Evangelio de su infancia permanece como la sola Palabra, y que no hay otro Dios que Vos, Señor.
    
Que no se dejen arrastrar por los falsos profetas a llamar bien lo que es mal, verdad lo que error, espíritu del Concilio lo que es desobediencia…
     
Santa Virgen María, Reina del Cielo y muralla contra las herejías, sed nuestra luz y nuestra abogada para que guardemos el camino de la Verdad en una caridad inquebrantable, pero sin dejarnos engañar por los lobos vestidos de oveja que quieren conducirnos a la adoración del Mundo…
  
PADRE LOUIS COACHE. “La nouvelle réligión”, en Revista Le monde et la vie, n.º 157, Junio de 1966. Traducción de Rafael Gambra Ciudad para Revista Roma n.º 55 – Verano de 1978/79, pág. 5.

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