domingo, 31 de julio de 2022

EL AGUA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

El agua de San Ignacio de Loyola es un sacramental empleado principalmente para prevenir enfermedades en quienes la beben devotamente, como se ha presenciado en muchos casos.
  
Históricamente, han habido dos fórmulas, que fueron publicadas en un artículo por el padre Édouard Terwecoren SJ, y traducido al italiano por Raffaele Mencacci en 1864. La fórmula actual contenida en el Ritual Romano tradicional para bendecir el agua de San Ignacio se basa en la que fue transmitida por el padre Jan Philipp Roothaan ter Horst SJ, 21.º Prepósito General de la Compañía, y aprobada por Pío IX el 31 de Agosto de 1866.
 
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini (Nuestro auxilio es el nombre del Señor).
℟. Qui fecit cœlum et terram (Que hizo el cielo y la tierra).
℣. Sit nomen Dómini benedíctum (Sea bendito el nombre del Señor).
℟. Ex hoc nunc et úsque in sǽculum (Desde ahora y por los siglos).
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam (Señor, escucha mi oración).
℟. Et clamor meus ad te véniat (Y mi clamor llegue hasta Ti).
℣. Dóminus vobíscum (El Señor esté con vosotros).
℟. Et cum spíritu tuo (Y con tu espíritu).
       
ORATIO
Dómine Sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, qui benedictiónis tuæ grátiam ægris infundéndo corpóribus, factúram tuam multíplici pietáte custódis, ad invocatiónem nominis tui benígnus assiste; ut intercedénte beáto Ignátio confessóre tuo, fámulos tuos ab ægritúdine liberátos et sanitáte donátos, déxtera tua érigas, virtúte confírmes, potestáte tueáris, átque Ecclésiæ tuæ sanctæ cum omni prosperitáte restítuas. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum [Señor Santo, Padre omnipotente y eterno Dios, el cual, infundiendo las bendiciones de vuestra gracia sobre los cuerpos enfermos, custodiáis con múltiple piedad las obras de vuestras manos, dignaos escuchar benignamente la invocación de vuestro nombre, y por la intercesión del bienaventurado San Ignacio, vuestro Confesor, librad a vuestros siervos enfermos de sus enfermedades, y levantadlos curados con el poder de vuestra diestra, fortalecedlos, protegedlos y restituidlos llenos de toda prosperidad a vuestra santa Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos]. Amen.

Se sumerge en el agua la medalla, o reliquia, de San Ignacio, y se tiene sumergida hasta el fin de la siguiente oración:
Béne ✠ dic, Dómine, hanc áquam, ut sit remédium salutáre géneri humáno; et per intercessiónem beáti Ignátii, cujus numísma (vel relíquiæ) in eam immérgitur, præsta, ut quicúmque ex illa súmpserint, córporis sanitátem et ánimæ tutélam percípiant. Per Christum Dóminum nostrum [Bendecid, oh Señor, esta agua, a fin que sea un remedio salvífico para el género humano; y conceded, por la intercesión de San Ignacio, cuya medalla (o reliquia) fue sumergida en ella, que cuantos la beban reciban la salud del cuerpo y la protección del alma. Por Jesucristo nuestro Señor]. Amén.
  
Se saca del agua la medalla o reliquia.
  
ORATIO
Deus, qui ad majórem tui nóminis glóriam propagándam, novo per beátum Ignátium subsídio militántem Ecclésiam roborásti: concéde; ut ejus auxílio et imitatióne certántes in terris, coronári cum ipso mereámur in cœlis. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum [Oh Dios, que para la mayor gloria de vuestro Nombre, habéis dado por el bienaventurado Ignacio un nuevo socorro a vuestra Iglesia militante, haced que después de haber combatido en la tierra, siguiendo su ejemplo y bajo su protección, merezcamos ser coronados con él en el Cielo. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que con Vos vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos]. Amen.

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